En la industria de productos perecibles, el desafío no termina cuando la carga sale de origen. Una parte crítica de la operación ocurre durante el período en que el producto es manipulado, consolidado, transportado y finalmente entregado en destino.
En contenidos recientes sobre la industria del arándano, RSK destacó que la postcosecha, la cadena de frío y la logística son factores determinantes para mantener la competitividad, especialmente en mercados donde la condición de llegada y la vida comercial del producto son cada vez más relevantes.
Gestionar el riesgo antes del incidente
La gestión de riesgos no comienza cuando aparece un reclamo. Empieza mucho antes, entendiendo dónde existen puntos críticos dentro de la operación.
Procedimientos internos, consolidación, estiba, registros de temperatura y documentación de la carga pueden entregar información importante para comprender posteriormente lo ocurrido durante el transporte. RSK ha señalado anteriormente estos elementos como parte de una estrategia más amplia de preparación y gestión de riesgos en operaciones de exportación.
Los controles necesarios pueden variar según producto, ruta, contrato y modalidad de transporte. Por eso, el análisis debe responder a las características específicas de cada operación.
De la prevención a la recuperación
Cuando un incidente finalmente ocurre, contar con una operación adecuadamente documentada permite abordar el caso con mayores antecedentes.
RSK define su servicio de control de siniestralidad como el análisis de las principales causas de pérdida para identificar riesgos, reducir su impacto y fortalecer la prevención.
Ese enfoque conecta prevención y recuperación: comprender dónde se generan los riesgos ayuda tanto a reducir futuras pérdidas como a analizar adecuadamente aquellas que ya ocurrieron.